TransgŽnicos, glifosato y c‡ncer

 

ALAI

Adital

13.04.2015

 

Por Silvia Ribeiro*

La Organizaci—n Mundial de la Salud (OMS) confirm— que el glifosato, el agrot—xico m‡s difundido en el mundo, que se usa con 85 por ciento de los cultivos transgŽnicos, es causa probable de c‡ncer. Comunidades y familias afectadas en Argentina, Paraguay y otros pa’ses ven’an denunciando esta relaci—n desde hace a–os, por sufrirla directamente. Ahora Naciones Unidas la confirm—.

 

 

Es otro legado t—xico de Monsanto a la humanidad: la empresa desarroll— y patent— este herbicida de amplio espectro en 1974 y aunque su patente expir— en el 2000, sigue siendo un importante rubro de sus ventas y est‡ asociado a la mayor’a de sus transgŽnicos. Por ello, Monsanto presiona ahora para que la OMS cambie este parecer, alegando, como ha hecho por dŽcadas, que el glifosato no causa c‡ncer.

 

Pero el grupo de expertos de la Agencia Internacional para la Investigaci—n sobre el C‡ncer de la OMS (IARC por su sigla en inglŽs), que realiz— la evaluaci—n, se mantiene en sus conclusiones, explicando que sus documentos de base son muchos, s—lidos y sobre todo independientes, a diferencia de los presentados por la empresa.

 

Un grupo de 17 expertos de 11 pa’ses trabaj— en la evaluaci—n del potencial carcinogŽnico de 5 plaguicidas organofosforados: tetraclorvinfos, parati—n, malati—n, diazin—n, y glifosato. El 20 de marzo publicaron los resultados en la revista cient’fica The Lancet. Todos los plaguicidas evaluados mostraron relaci—n con problemas graves a la salud, pero el caso del glifosato desat— una alarma global porque es el agrot—xico con mayor volumen de producci—n y uso en el mundo, y porque instituciones de salud y empresas aseguran que es de baja peligrosidad.

 

En contraste, el grupo de expertos dictamin— que existen "pruebas suficientes de que el glifosato puede causar c‡ncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)". Para esto œltimo, se basaron en estudios de exposici—n a glifosato de agricultores en Estados Unidos, Canad‡ y Suecia. Si hicieran estos mismos estudios en el Cono Sur de AmŽrica Latina, en Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay, el ‡rea que la transnacional Syngenta llam— c’nicamente "la Repœblica Unida de la Soja", donde se planta el mayor volumen de soya transgŽnica resistente a glifosato del planeta, los resultados ser’an aœn m‡s graves, ya que la fumigaci—n aŽrea y la falta de control est‡ mucho m‡s extendida.

 

El grupo de OMS encontr— adem‡s "suficientes evidencias de da–os al ADN y da–os cromos—micos en cŽlulas humanas in vitro", o sea, en pruebas de laboratorio. Son s’ntomas relacionados al desarrollo de c‡ncer.

 

Se–alan que el glifosato es usado en agricultura, silvicultura, ‡reas urbanas y hogares. Agregan que su uso aument— exponencialmente con la siembra de cultivos modificados genŽticamente para ser resistentes a este herbicida y que se han encontrado residuos de glifosato en aire, agua y alimentos.

 

En 2013, un estudio de Amigos de la Tierra encontr— residuos de glifosato en la orina del 45 por ciento de los ciudadanos muestreados en 18 ciudades europeas, y otro en Alemania, niveles de 5 a 20 por ciento m‡s altos en orina que los niveles permitidos en agua potable. El movimiento Moms Across America de EU, encontr— en 2014 presencia de glifosato en leche materna, en porcentajes hasta mil 600 por ciento superiores a lo permitido por la directiva europea.

 

En Brasil, principal usuario de agrot—xicos del mundo, estudios del investigador Wanderlei Pignati, mostraron desde 2011, grave presencia de glifosato en leche materna en el estado de Mato Grosso, as’ como altos porcentajes de residuos de glifosato y otros agrot—xicos en el agua que beben en escuelas y en 88 por ciento de las muestras de sangre y orina tomadas a maestros del municipio Lucas de Rio Verde de ese estado. Hay resultados en el mismo sentido en Argentina. All’, los movimientos de madres y mŽdicos de pueblos fumigados de C—rdoba, Santa Fe y otras provincias afectadas por la siembra de transgŽnicos, denuncian desde hace a–os lo que consideran un genocidio silencioso. En esos lugares, los casos de c‡ncer y malformaciones congŽnitas, superan con mucho la media nacional. En el Chaco, hasta 400 por ciento.

 

Dar’o Aranda, periodista argentino que ha documentado estas luchas, nos record— ahora el trabajo de AndrŽs Carrasco, que en 2009, siendo jefe del Laboratorio de Embriolog’a Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires e investigador principal del Conicet, demostr— con experimentos en anfibios, que el glifosato tiene efectos teratogŽnicos, es decir, produce malformaciones en fetos y neonatos. Debi— por ello enfrentar una dura campa–a de desprestigio a manos de los sectores pro-transgŽnicos oficiales y empresariales. "Los transgŽnicos y los agrot—xicos en Argentina son un experimento masivo a cielo abierto", sol’a advertir. Carrasco, fallecido en 2014, afirmaba que la mayor prueba de los efectos de los agrot—xicos no hab’a que buscarlas en los laboratorios, sino ir a las comunidades fumigadas. QuŽ el hab’a mostrado en laboratorio solamente lo que la gente ya sab’a, por la enfermedad y muerte de sus familiares. (D. Aranda, 22/3/15, lavaca.org)

 

Aunque el glifosato exist’a antes que los transgŽnicos, Žstos aumentaron brutalmente su uso y riesgos. Ahora que causaron decenas de malezas resistentes al glifosato, las transnacionales presionan para liberar transgŽnicos con t—xicos aœn peores. Urge terminar con el mito de la agricultura qu’mica, transgŽnica e industrial: alimentan a una minor’a, contaminan todo y a todos, ganan solo un pu–ado de transnacionales. Es un experimento masivo a nivel global y sus efectos quedan cada vez m‡s expuestos.

 

*Es investigadora del Grupo ETC

 

 

Fuente: ALAInet