La OMS eleva el riesgo de c‡ncer del herbicida m‡s popular, Ŕc—mo se usa el glifosato en Espa–a?

A. LARRA„ETA 01.04.2015 - 15:03h

 

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Operarios fumigando una calzada en un municipio de la Comunidad de Madrid. (ECOLOGISTAS EN ACCIîN)

 

         Ą El glifosato es el herbicida m‡s utilizado en agricultura y en las labores de control de maleza en los entornos urbanos: solares, jardines y cunetas.

         Ą ÓHay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar c‡ncer en animales y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)".

         Ą El producto es legal en Espa–a, donde su uso est‡ regulado pero infravigilado.

         ĄEl principal productor de glifosato, la multinacional Monsanto, no acepta la nueva clasificaci—n y exige a la OMS su retirada.

 

Es el herbicida m‡s popular del mundo, se llama glifosato y se utiliza ampliamente en agricultura y para el control de maleza en entornos urbanos. La Agencia Internacional para la Investigaci—n sobre el C‡ncer (IARC, en sus siglas en inglŽs), dependiente de la OMS, acaba de anunciar que este producto "probablemente es cancer’geno para humanos", introduciendolo en los productos y acciones de riesgo 2A (probablemente cancer’geno).

 

La multinacional Monsanto, que lo patent— y es la que m‡s lo vende, ha criticado duramente esta nueva categorizaci—n y ha exigido su retirada. Los grupos ecologistas celebran la decisi—n y recuerdan que llevan a–os denunciando que este pesticida tiene importantes efectos en la salud y el medio ambiente. ŔC—mo se utiliza en Espa–a? 

         ŔQuŽ es el glifosato?

Es el herbicida m‡s vendido del mundo y el principio activo de la marca comercial Roundup. Segśn los ecologistas el volumen de ventas de este producto es equiparable al de la cocacola en el mercado de los refrescos. Se empez— a fabricar en los a–os sesenta para matar las llamadas "malas hierbas" de los cultivos agr’colas y su uso se extendi— sobre todo en los cultivos transgŽnicos de soja, ma’z y algod—n. TambiŽn se utiliza en el medio urbano para la eliminaci—n de maleza en solares, parques, cunetas y v’as del tren. A nivel particular tambiŽn sirve para la fumigaci—n de parcelas, jardines y huertos.

         ŔC—mo se utiliza en Espa–a?

En Espa–a se autoriz— su uso en el a–o 1974 por su gran efectividad contra todo tipo de hierbas. Al glifosato, de hecho, se le conoce como el herbicida total. En los cultivos agrarios se extendi— por el ahorro econ—mico que supon’a la reducci—n de labores mec‡nicas. Fuera del uso agrario, las administraciones pśblicas lo utilizan para mantener los m‡rgenes de las carreteras y las l’neas de ferrocarril libres de vegetaci—n al considerar que esta soluci—n "permite conseguir unos —ptimos resultados tanto desde un punto de vista tŽcnico como econ—mico". Los Ayuntamientos lo echan tambiŽn para controlar la maleza en solares, parques, jardines y cunetas.

El uso generalizado de este producto motiv— en 2009 la aprobaci—n de una directiva europea, que se aplica en Espa–a en virtud de un reglamento de 2012, cuya filosof’a subyacente es la de potenciar el control de los herbicidas y avanzar hacia la reducci—n de su uso. La norma espa–ola, siguiendo la europea, plantea por ejemplo restricciones de este fitosanitario en zonas de acu’feros y limita su utilizaci—n en espacios frecuentados por el pśblico en general, como campos de deporte, jardines pśblicos, recintos escolares y las cercan’as de los centros mŽdicos. Obliga, adem‡s, a detallar quŽ producto se fumiga, a restringir el acceso por unas horas en la zona, al manejo de la sustancia por personal cualificado y equipado correctamente y a no proceder a su utilizaci—n en condiciones clim‡ticas adversas, como en d’as con viento.

En Espa–a se aprob— un Plan de Acci—n Nacional para llevar a cabo el control de la utilizaci—n de fitosanitarios, que segśn las entidades ecologistas no est‡ cumpliendo su labor de vigilancia, produciŽndose fumigaciones con glifosato de forma inadecuada.

         ŔQuŽ supone la decisi—n de la OMS?

La agencia que investiga el c‡ncer (IARC) ha revisado los estudios realizados sobre el glifosato para concluir, en un informe publicado este mes en la revista The Lancet, que "hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar c‡ncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)". Por ese motivo han recalificado su peligrosidad y ha incluido a este agente en el grupo 2A como "probablemente cancer’geno".

La agencia internacional es la encargada de determinar para la OMS si en un producto o pr‡ctica hay indicios de que, en algunos presupuestos, pueda causarse el c‡ncer. Sin embargo, este organismo no tiene efecto directo en la regulaci—n de los usos , que queda en manos de las administraciones nacionales.

La legislaci—n espa–ola autoriza el uso del glifosato, siguiendo la norma europea. La UE  no considera este producto peligroso "ni para los seres humanos ni para el medio ambiente". Los grupos ecologistas conf’an en que la decisi—n de la OMS de revisar la literatura cient’fica y elevar el riesgo del glifosato tenga repercusi—n en futuras regulaciones europeas.

         ŔQuŽ dicen los productores?

La reacci—n de la industria fabricante del glifosato criticando la decisi—n de la agencia de la OMS no se ha hecho esperar. La multinacional Monsanto, principal productora de este herbicida, emiti— un comunicado que aloja en su web en el que asegura que su grupo especial de trabajo "no acepta la clasificaci—n reciente del glifosato de la Agencia Internacional de Investigaci—n sobre C‡ncer como un carcin—geno del Grupo 2A. La evaluaci—n que ha producido este resultado presenta defectos graves en lo que se refiere a su enfoque metodol—gico", a–ade. En su opini—n, el hecho de que se trate de una revisi—n de estudios  previos y no de una nueva investigaci—n es lo que limita las conclusiones alcanzadas.

Para Monsanto "las evaluaciones realizadas por las autoridades regulatorias en todo el mundo durante los śltimos 40 a–os han confirmado que el glifosato no representa riesgos inaceptables para los seres humanos, los animales o el medio ambiente". Asimismo, consideran poco serio que en el mismo grupo de riesgo en el que acaba de entrar el glifosato, el 2A, se incluya el trabajo de peluquero, por el uso continuado de tintes. Las empresas agroqu’micas tampoco est‡n de acuerdo con la decisi—n de la agencia que investiga el c‡ncer para la OMS.

         ŔQuiŽn se opone a su uso en Espa–a y por quŽ?

Las asociaciones de ecologistas, como Greenpeace, Amigos de la Tierra o Ecologistas en Acci—n, han concentrado sus esfuerzos en demandar l’mites al uso no agrario del glifosato en Espa–a. Sus expertos critican el actual uso masivo de este herbicida  "a nuestro alrededor, en parques, jardines, huertas, cunetas de carreteras y caminos" y lo consideran una amenaza "por su alta toxicidad". Las organizaciones ambientalists est‡n llevando a cabo en los śltimos a–os campa–as de informaci—n y presi—n para que, sobre todo, la administraci—n pśblica deje de utilizar el herbicida que consideran "peligroso" para la salud y para el medio ambiente.

"Nos encontramos con que como est‡ permitido, las administraciones son reticentes a dejar de usarlo, pero la poblaci—n es cada vez m‡s consciente de los riesgos que implica", indica Nacho Escart’n, de Ecologistas en Acci—n. "Yo no digo que el glifosato cause c‡ncer directamente, pero est‡ comprobado que provoca alteraciones hormonales que hacen que uno pueda estar m‡s expuesto al c‡ncer", asegura.

Recientemente han surgido de manera local varias plataformas anti herbicidas. Es el caso deGuadalajara, Madrid o Canarias. Estos grupos informan de la legislaci—n sobre el uso de los productos, denuncian fumigaciones incontroladas en la v’a pśblica e intentan convencer a los Ayuntamientos  de su incorporaci—n a la red de localidades libres de herbicidas. Las plataformas proponen a su vez alternativas para el control de plagas y hierbas con mŽtodos no qu’micos. Y denuncian la ineficacia de las administraciones regionales a la hora de controlar las fumigaciones.

El procurador del comśn de Castilla y Le—n, un cargo semejante al defensor del pueblo, tambiŽn ha emitido un informe en el que solicita a la consejer’a de Medio Ambiente que se valore la erradicaci—n total de la utilizaci—n de herbicidas "cuyo componente principal sea el glifosato" para la limpieza de las m‡rgenes de carreteras de titularidad auton—mica y por los espacios naturales declarados protegidos, as’ como que se minimice su uso a nivel municipal en zonas de libre acceso de los ciudadanos.

         ŔQuŽ alternativas proponen los ecologistas?

Para sustituir el uso de herbicidas en el espacio pśblico" se podr’an dise–ar suelos tapizados con vegetaci—n natural y controlarla mediante siega. Para el control de la vegetaci—n natural en la cuneta de carreteras, la soluci—n que ya se usa en muy buena parte de nuestra red viaria es eldesbrozado". A su juicio, el mantenimiento debe ser preventivo, vigilando las zonas ajardinadas para evitar la aparici—n de zonas degradadas.